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1 ago. 2013

Mascarilla facial de chocolate y aceite de argán para pieles secas


¿Te atreves a probar un tratamiento casero diferente para conseguir una piel suave, tersa y profundamente hidratada? ¡Entonces no puedes perderte esta mascarilla casera de chocolate y aceite de argán!

El chocolate es un alimento con un montón de propiedades embellecedoras para el cutis, ahí van unas cuantas:
  • Es rico en polifenoles, antioxidantes que combaten contra los radicales libres causantes del envejecimiento
  • Tiene propiedades suavizantes y regeneradoras 
  • Devuelve a la piel la humedad natural que necesita 
  • Aporta a la piel aminoácidos, proteínas y minerales (sobre todo magnesio) 
  • El aroma del chocolate ayuda a producir endorfinas, hormonas del bienestar, que suben nuestro estado de ánimo, nos relajan y nos ayudan a combatir el estrés 
¡Por algo será que ya utilizan el chocolate como tratamiento de belleza en muchos centros de estética! Si a ello sumas las propiedades hidratantes, anti-edad y regeneradoras del aceite de argán, tienes a tu alcance una mascarilla súper-nutritiva de lujo.


Si no dispones de argán puedes utilizar otro aceite vegetal (almendras, jojoba, aguacate...), aunque recomendamos el de argán por ser el que mayores propiedades tiene para la piel.

Receta Mascarilla Facial de Chocolate y Argán


Ingredientes:
  • 3-4 onzas de cacao puro (cuánto más puro, mejor) 
  • Una cucharada de aceite de argán 100% puro 
Para preparar la mascarilla:
  1. Derrites el chocolate al baño María en un recipiente. 
  2. Cuando el chocolate se haya derretido (tiene que quedar una consistencia cremosa) lo retiras del fuego. 
  3. Deja enfriar el chocolate unos minutos, añadimos una cucharada de aceite de argán puro y removemos bien la mezcla. 
  4. Aplícate la mascarilla con un pincel o con los dedos, extendiéndola bien por toda la cara, evitando las zonas más sensibles como los párpados de los ojos. 
  5. Déjala actuar 20-30 minutos y aclaramos con agua tibia. No te olvides después de aplicar tu crema o aceite facial. 
Resultado: ¡una piel suave, luminosa y mucho más hidratada!

¿Te animas probarla? Si la pruebas, ¡cuéntanos qué tal te ha ido!

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